Bairon Paz

Bairon Paz
¡¡¡La trinidad!!! Frente a una cruz de palo.

domingo, 17 de enero de 2010

El dulce sueño.















El dulce sueño

Sol envejecido, se deja engullir por horizonte.
El cielo es una charca creada por el cuenco de mis manos,
playa luminosa donde abrevaran en breve mis rebaños.
Tiendo un puñado de arena de paz
en sus párpados.
Palabras suaves
con que soplo el reposo mullido
del sueño.
La calma mansa
de mi mano abierta…
Puro será quien la goce,
tesoro sin reserva de los sin mancha,
párpados cerrados de niños,
donde se empoza la noche de los justos,
los que tienen limpias las pupilas.
Ojos libres de rostros torturados,
hombres que nunca vieron
otros ojos suplicando clemencia
detrás de calabozos,
de celdas secretas,
de occipucios abiertos por la bala.

Mi paz no es para esas bocas.
Mi paz derramo en bocas que nunca amenazaron
prisioneros,
ni torturaron con palabras terribles.
Susurro este amor
en oídos que no comulgaron
con las enseñanzas de los maestros
en guerra psicológica.

No,
tu no puedes tocarme con esos dedos culpables,
con tus manazas torcedoras
de estrapadas.
Eres carne del insomnio,
para vos no caerá un grano de arena,
no habrá rocío, ni bostezo,
nadará la noche lejos de tu rostro.

jueves, 7 de enero de 2010

lunes, 4 de enero de 2010

Golpes en la cara

Golpes en la cara
Democraticoplastia en nueve movimientos.

I
Pronto está en caer el fuego,
la próxima carga,
la siguiente lluvia de artilleros.
Calles extendidas en manos,
donde los francotiradores
miran círculos concéntricos.

II
Las razones son frutos fermentando silencio,
argumentos amargos
sazonados de pólvora,
carcasas de granadas
dando gritos.
Macanas penetrando en vaginas.
Nobles bocas
pronunciando golpes,
decretos multiplicadores de zanjas,
trincheras
y fosas.


III
El cielo se ha vuelto amenaza
sangre humedecida de tierra,
Bilis negra
-nubes
de látigos pasados por agua-
No hay refugio, hermano,
Chispero latiente
dónde caen golpes,
parábolas de bombas
anticipando la carrera.

IV
Me arranco los ojos y los lanzo hasta tu sangre,
a tu carne macerada,
a tu mordida de tierra.
Lanzo mis ojos hasta dónde llega la fuerza de tus brazos,
a donde ya no llegan tus ojos.
Los lanzo al futuro,
a la dignidad,
al lugar dónde la paciencia
no es el oficio de la otra mejilla.

V
Mares de arena en alas del grito.
Aire revuelto sin pescadores,
ondas hertz atrapadas en la celda de unas manos,
coletazos agónicos de la verdad
poblándose de escamas
en la orilla,
gritándose a sí misma…
inútilmente.
Arrugas sónicas del viento,
sirenas de silencio en oídos de piedra.
¡Silencio!
ojos ahogados en sangre.

VI
Como quien se acostumbra a la lluvia,
noticias salpican nuevas cloacas.
El dolor de esta tierra
ya no impresiona a los foráneos.
-victorias,
sonrisas blancas de jauría-
sonrisas
y aullidos
a la luna color orquídea.
He dicho sonrisa… luna…
es decir, herida blanca,
silueta amarga
golpeada por represiones de estrellas.

VII
Pronto está en caer el fuego,
meteoros de gas
lloverán,
asteroides nebulosos de rencor,
supernovas de odio.

VIII
Hermano…
golpes vendrán
a arder sobre tu cara.
Vejámenes nuevos sobre cuero viejo.
Intemperie de pasos en la noche,
silencio
de tejados recluidos.
Duerme en paz niño…
Déjate soñar
por la luna,
-llama necia y tenaz orquídea -
defendiendo su olor de las jaurías.