
A Cabañas le han cortado su cabeza de piedra
y la han clavado en una columna
-que recuerda a una estaca-
A merced de elementos y miradas.
Desprovisto de amor y resguardo
aguas y orines ácidos de mayo,
desgastan su cara.
Moho y lana desprolijan su barba.
Ojos de mármol triste
mirando al suelo avergonzado.
Yo sufro cada vez que me mira,
con ese su dolor decapitado.