Reconocimiento:
Vaya este humilde y sentido homenaje para nuestro querido Luisito Rápalo “Pechocho”. Ese pequeño y servicial amigo, que siempre albergó la certeza de ser un artista entre espinos. Espero que su memoria no se moje de olvido, que su experiencia traiga nuevos caminos de oportunidad para los que recogemos su sueño de arte en esta aridez de sensibilidad de nuestra Honduras.
Larga vida al sueño de pechocho de ser artista, larga vida a los hombres de paz, que cuando se marchan, lo hacen con el alma transparente y los ojos cerrados como en un manso sueño. Para ellos todo mi amor y reconocimiento.
¡Que viva Pechocho para siempre en nuestros corazones!
Barcos de papel para PECHOCHO
Soñaba con caracoles
Y con estrellas también
Mi padre siempre me hacía
Unos barcos, de papel.
(Pechocho)
Canta, pequeña guitarra de hueso,
los sueños de los hombres que no conocieron el mar.
Aguas desbocadas de soñadoras proas,
caminos en la espuma,
velámenes amarrados a la luz.
Galeras entre la sal y el lamento.
Gotas musicales
arpegian arrugas al sueño que diluye
el grito primero del amanecer.
Canoas de paz a la deriva
sobre tu terco latido fluvial.
Esbozo de una intención sin sobresalto
es el oleaje de tu respiración tranquila.
Traés cangrejos ermitaños en lugar de manos.
Pechocho,
Pariente del pueblo entero…
despertás y en tus ojos se adivina el litoral,
el caparazón de un sueño
sobre la feliz criatura de tu pecho.
Andan sueños descalzos por tu voz,
en la playa dormida de la infancia ,
dedos desnudos,
sin hamacas
tu mirada de horizonte antes del alba.
Capotastos trae la madrugada larga,
contrabajos de gallos negadores
al amanecer. Meces huesos
bajo la sombra de un canto.
Dulzura de balastro,
desnudo tamarindo de una voz
rasgando callosos tendones de guitarra.
Cuando era niño soñaba
Soñaba sin descansar…
A orillas…
el mar insondable de la zanja.
Ha madurado el olor detrás de los tapiales ajenos.
Siembras y cosechas
lejos de tus manos.
A tu lado, apenas, cuerdas sin brillo,
callos con mella,
guitarra atardecida como tu sola estampa.
Por eso cae la noche,
Para que tu garganta arda en serenatas.
Aguardiente de versos,
metáforas de olvido
en cada renuncia
compuesta de camándulas de sangre.
En todo dolor hay una piedra,
siempre el mismo Jericó
que nunca derriba tu guitarra.
Un Billboard riéndose de tu cara de esperanza
detrás de los cristales.
Son los espejos quienes hablan,
pequeños,
(por distantes)allá lejos,
donde los metrónomos besan dedos de piano
a muchachas de alabastro .
Aquí tus manos y su poca gracia
rasgan pentagramas de palo.
Globos aerostáticos
pronostican semifusas
sobre tu almohada.
Un temporal de idealismos,
el clima propicio para el soñar
que alimenta a los insensatos.
Composiciones con estrellas de sal
caracoles con remos,
padres con astilleros de amor
en las manos,
flotas de papel efímero que en las tardes de lluvia
se hacen a la mar.
Ahí soñaba Pechocho el jardín de su nostalgia,
prometido paraiso
Soñando con caracoles
y con estrellas … también…
Un adiós presagiaron los sompopos de la primavera,
un termómetro con frio,
un apretón de manos en el nudo de tu cuello,
un último latido en el pecho,
un dolor de arma blanca,
una partitura fatal.
hueco dejado por tus palomas que se van.
Vienen entonces unos gastados compases de lutos,
un ataúd hecho con tablas del silencio más fino,
campanadas de café y nacatamal,
una baraja que sostiene a los próximos en irse,
el tic tac de las ruedas del mediodía que se marcha,
unos insectos violinistas
que esconden música bajo campanarios del atardecer.
Viento con aeródromos sinfónicos,
frio con oquedad de gong,
campanas con esqueleto de golondrina,
aves con círculos de rocío en la piel …
y un nido hijo del invierno
llenándose de olvido en tu guitarra de hueso.
Dicen que un barquero nos espera
frente al mar oscuro…
Pedile a tu padre otro barco de papel.
B.A.P.
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