Hay una deuda que yo tengo... una historia pendiente de contar, una materia que aun no he aprobado. Se trata de mi amigo Tulio, mi ex-compañero de Bachillerato, con quien compartimos no solo buenas memorias si no una gran amistad hasta el dia que fue asesinado.
No pienso discutir y mucho menos defender el caracter violento y el alcoholismo de Tulio, eso lo sabrá la gente, sus enemigos más que yo, que no conocí esa faceta. Yo conocí un niño inquieto, que fue lider de la gavilla de la loma, que comandó al Zancudo, a Comisario, a Toño y a Manuel a Aldumer, al Chino y otros muchachos que heredaron, sin haberselo propuesto, la mala fama de los nacidos en el picacho.
En la escuela Guadalupe Ulloa, Tulio recibió clases a dos aulas de la mia.Se enamoró, de una compañera mia que se llamaba Onice, buscandome como razonero cuando secretamente yo tambien la queria... Pero igual seguimos siendo amigos, siempre nos juntaba la compartida capacidad de hablar y fantasear.
En el Instituto compartimos rebeldias, fuimos pretendientes de dos primas (al final dos novias efímeras) que visitabamos en gavilla y lo vi llorar de amor no correpondido. Resolvimos problemas de física, estudiamos matemáticas hasta el canto de los gallos, conocimos las escuelas presocráticas de filosofía, pusimos en apuros a nuestra profesora de sociologia, recién egresada de la UPN y más introvertida que una cria.
Tulio me enseñó a chapear en el trabajo educativo social (TES), sin que me salieran ampollas en las manos. Al Lado de Betito, Juan, Adner, Angel, Wilmer, José María, Denis, Milton, Miguel, El Primo, Claudia, Sonia, Suyapa, Francis y Linda sembramos una milpa, hicimos un cerco, un proyecto de ciencias juntos y leimos todos los libros que nos dejaron en español. Compartimos afición por el mágico realismo de Juan Rulfo y tambien por el Volibol, los intercursos, el Coffebach, las tajaditas de Doña Nelly y el senderismo quebrada arriba desde la posa de la cueva.
Que barbaridad, ahora Tulio está muerto, con demasiados tiros en su cuerpo. Se fue mi amigo, el esposo amoroso de Marlen, el fantástico padre de tres criaturas hermosísimas que ahora crecerán con ese hueco en el afecto.
Con independencia de merecerlo o no, la muerte de Tulio a mi me ha pesado muy hondo. Es un amigo que ya no está y una estadística funesta para nuestra sociedad, ya que si alguien con la sensibilidad que Tulio nos mostró a los que le queriamos, hijo de un hogar integrado y egresado de un instituto, terminó decantándose por el camino de las armas, el alcohol y la violencia, es que algo está fallando, de manera absoluta, en nuestra sociedad. Es nuestro deber reconocerlo y darle un impulso definitivo a proyectos que nos sensibilicen como individuos.
Recuerdo que en la escuela fuimos seleccionados para representar dramáticamente "El brindis del Bohemio" famoso poema con que se festeja el dia de las madres. El protecto no se concluyó y Tulio y yo no salimos en la dramatización proyectada, aun cuando nos habiamos aprendido nuestra parte. Al año siguiente, yo si participé en un drama similar y desde entonces, la sensibilidad me ha llevado al teatro y la literatura, lejos, muy lejos de la violencia. ¿Que habría pasado si Tulio hubiese volcado su inquietud en una actividad mas productiva, mas propositiva? quiza sería él quien estaría publicando libros, o investigando problemas del agro, Haciendo caminos o acaso salvándole la vida a algún paciente en un quirofano... no lo se, a lo mejor y con eso me daria por bien servido, el dia de hoy al menos seguiría vivo.
Descansá en paz Tulito, te mando mi más sentido abrazo, hermano, compañero de aquellos años.
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