Reconocimiento:
Vaya este humilde y sentido homenaje para nuestro querido Luisito Rápalo “Pechocho”. Ese pequeño y servicial amigo, que siempre albergó la certeza de ser un artista entre espinos. Espero que su memoria no se moje de olvido, que su experiencia traiga nuevos caminos de oportunidad para los que recogemos su sueño de arte en esta aridez de sensibilidad de nuestra Honduras.
Larga vida al sueño de pechocho de ser artista, larga vida a los hombres de paz, que cuando se marchan, lo hacen con el alma transparente y los ojos cerrados como en un manso sueño. Para ellos todo mi amor y reconocimiento.
¡Que viva Pechocho para siempre en nuestros corazones!
Barcos de papel para PECHOCHO
Soñaba con caracoles
Y con estrellas también
Mi padre siempre me hacía
Unos barcos, de papel.
(Pechocho)
Canta, pequeña guitarra de hueso,
los sueños de los hombres que no conocieron el mar.
Aguas desbocadas de soñadoras proas,
caminos en la espuma,
velámenes amarrados a la luz.
Galeras entre la sal y el lamento.
Gotas musicales
arpegian arrugas al sueño que diluye
el grito primero del amanecer.
Canoas de paz a la deriva
sobre tu terco latido fluvial.
Esbozo de una intención sin sobresalto
es el oleaje de tu respiración tranquila.
Traés cangrejos ermitaños en lugar de manos.
Pechocho,
Pariente del pueblo entero…
despertás y en tus ojos se adivina el litoral,
el caparazón de un sueño
sobre la feliz criatura de tu pecho.
Andan sueños descalzos por tu voz,
en la playa dormida de la infancia ,
dedos desnudos,
sin hamacas
tu mirada de horizonte antes del alba.
Capotastos trae la madrugada larga,
contrabajos de gallos negadores
al amanecer. Meces huesos
bajo la sombra de un canto.
Dulzura de balastro,
desnudo tamarindo de una voz
rasgando callosos tendones de guitarra.
Cuando era niño soñaba
Soñaba sin descansar…
A orillas…
el mar insondable de la zanja.
Ha madurado el olor detrás de los tapiales ajenos.
Siembras y cosechas
lejos de tus manos.
A tu lado, apenas, cuerdas sin brillo,
callos con mella,
guitarra atardecida como tu sola estampa.
Por eso cae la noche,
Para que tu garganta arda en serenatas.
Aguardiente de versos,
metáforas de olvido
en cada renuncia
compuesta de camándulas de sangre.
En todo dolor hay una piedra,
siempre el mismo Jericó
que nunca derriba tu guitarra.
Un Billboard riéndose de tu cara de esperanza
detrás de los cristales.
Son los espejos quienes hablan,
pequeños,
(por distantes)allá lejos,
donde los metrónomos besan dedos de piano
a muchachas de alabastro .
Aquí tus manos y su poca gracia
rasgan pentagramas de palo.
Globos aerostáticos
pronostican semifusas
sobre tu almohada.
Un temporal de idealismos,
el clima propicio para el soñar
que alimenta a los insensatos.
Composiciones con estrellas de sal
caracoles con remos,
padres con astilleros de amor
en las manos,
flotas de papel efímero que en las tardes de lluvia
se hacen a la mar.
Ahí soñaba Pechocho el jardín de su nostalgia,
prometido paraiso
Soñando con caracoles
y con estrellas … también…
Un adiós presagiaron los sompopos de la primavera,
un termómetro con frio,
un apretón de manos en el nudo de tu cuello,
un último latido en el pecho,
un dolor de arma blanca,
una partitura fatal.
hueco dejado por tus palomas que se van.
Vienen entonces unos gastados compases de lutos,
un ataúd hecho con tablas del silencio más fino,
campanadas de café y nacatamal,
una baraja que sostiene a los próximos en irse,
el tic tac de las ruedas del mediodía que se marcha,
unos insectos violinistas
que esconden música bajo campanarios del atardecer.
Viento con aeródromos sinfónicos,
frio con oquedad de gong,
campanas con esqueleto de golondrina,
aves con círculos de rocío en la piel …
y un nido hijo del invierno
llenándose de olvido en tu guitarra de hueso.
Dicen que un barquero nos espera
frente al mar oscuro…
Pedile a tu padre otro barco de papel.
B.A.P.
Bairon Paz
¡¡¡La trinidad!!! Frente a una cruz de palo.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Fernando Paredes.
Damos la bienvenida al compañero y amigo Fernando Paredes quien se suma al blogg.
Fernando es un arduo luchador por la cultura y el arte de nuestro pueblo y ha sido actor en diversos espectáculos de cuadros vivos así como montajes de Teatro La Siembra. Además ha sido dramaturgo actor y Director del grupo de teatro Los Sabios con Dudas. Recientemente culminó su carrera de letras, siendo uno de los creadores más prolíficos y prometedores de nuestra tierra. Fernando estará compartiendo sus trabajos con nosotros en Locura de la sangre.
Bienvenido Fernando...
Fernando es un arduo luchador por la cultura y el arte de nuestro pueblo y ha sido actor en diversos espectáculos de cuadros vivos así como montajes de Teatro La Siembra. Además ha sido dramaturgo actor y Director del grupo de teatro Los Sabios con Dudas. Recientemente culminó su carrera de letras, siendo uno de los creadores más prolíficos y prometedores de nuestra tierra. Fernando estará compartiendo sus trabajos con nosotros en Locura de la sangre.
Bienvenido Fernando...
sábado, 13 de noviembre de 2010
SI TÚ ME BUSCAS
Yo puedo encontrarte si
me dibujas cayendo.
Si tú me buscas he de quererte.
he de olerte
en el silencio y a la distancia dibujarte
con el peso de los dos.
Si tú me esperas te beso en la muerte que nos ronda.
Quisieras llorar, lo sé, quisieras por lo menos
leer el tiempo que nos queda, a lo mejor
no es mucho pero suficiente para morirnos
los dos con los ojos arrojados.
F J P
me dibujas cayendo.
Si tú me buscas he de quererte.
he de olerte
en el silencio y a la distancia dibujarte
con el peso de los dos.
Si tú me esperas te beso en la muerte que nos ronda.
Quisieras llorar, lo sé, quisieras por lo menos
leer el tiempo que nos queda, a lo mejor
no es mucho pero suficiente para morirnos
los dos con los ojos arrojados.
F J P
viernes, 29 de octubre de 2010
Memoria de Tulio Pojota.
Hay una deuda que yo tengo... una historia pendiente de contar, una materia que aun no he aprobado. Se trata de mi amigo Tulio, mi ex-compañero de Bachillerato, con quien compartimos no solo buenas memorias si no una gran amistad hasta el dia que fue asesinado.
No pienso discutir y mucho menos defender el caracter violento y el alcoholismo de Tulio, eso lo sabrá la gente, sus enemigos más que yo, que no conocí esa faceta. Yo conocí un niño inquieto, que fue lider de la gavilla de la loma, que comandó al Zancudo, a Comisario, a Toño y a Manuel a Aldumer, al Chino y otros muchachos que heredaron, sin haberselo propuesto, la mala fama de los nacidos en el picacho.
En la escuela Guadalupe Ulloa, Tulio recibió clases a dos aulas de la mia.Se enamoró, de una compañera mia que se llamaba Onice, buscandome como razonero cuando secretamente yo tambien la queria... Pero igual seguimos siendo amigos, siempre nos juntaba la compartida capacidad de hablar y fantasear.
En el Instituto compartimos rebeldias, fuimos pretendientes de dos primas (al final dos novias efímeras) que visitabamos en gavilla y lo vi llorar de amor no correpondido. Resolvimos problemas de física, estudiamos matemáticas hasta el canto de los gallos, conocimos las escuelas presocráticas de filosofía, pusimos en apuros a nuestra profesora de sociologia, recién egresada de la UPN y más introvertida que una cria.
Tulio me enseñó a chapear en el trabajo educativo social (TES), sin que me salieran ampollas en las manos. Al Lado de Betito, Juan, Adner, Angel, Wilmer, José María, Denis, Milton, Miguel, El Primo, Claudia, Sonia, Suyapa, Francis y Linda sembramos una milpa, hicimos un cerco, un proyecto de ciencias juntos y leimos todos los libros que nos dejaron en español. Compartimos afición por el mágico realismo de Juan Rulfo y tambien por el Volibol, los intercursos, el Coffebach, las tajaditas de Doña Nelly y el senderismo quebrada arriba desde la posa de la cueva.
Que barbaridad, ahora Tulio está muerto, con demasiados tiros en su cuerpo. Se fue mi amigo, el esposo amoroso de Marlen, el fantástico padre de tres criaturas hermosísimas que ahora crecerán con ese hueco en el afecto.
Con independencia de merecerlo o no, la muerte de Tulio a mi me ha pesado muy hondo. Es un amigo que ya no está y una estadística funesta para nuestra sociedad, ya que si alguien con la sensibilidad que Tulio nos mostró a los que le queriamos, hijo de un hogar integrado y egresado de un instituto, terminó decantándose por el camino de las armas, el alcohol y la violencia, es que algo está fallando, de manera absoluta, en nuestra sociedad. Es nuestro deber reconocerlo y darle un impulso definitivo a proyectos que nos sensibilicen como individuos.
Recuerdo que en la escuela fuimos seleccionados para representar dramáticamente "El brindis del Bohemio" famoso poema con que se festeja el dia de las madres. El protecto no se concluyó y Tulio y yo no salimos en la dramatización proyectada, aun cuando nos habiamos aprendido nuestra parte. Al año siguiente, yo si participé en un drama similar y desde entonces, la sensibilidad me ha llevado al teatro y la literatura, lejos, muy lejos de la violencia. ¿Que habría pasado si Tulio hubiese volcado su inquietud en una actividad mas productiva, mas propositiva? quiza sería él quien estaría publicando libros, o investigando problemas del agro, Haciendo caminos o acaso salvándole la vida a algún paciente en un quirofano... no lo se, a lo mejor y con eso me daria por bien servido, el dia de hoy al menos seguiría vivo.
Descansá en paz Tulito, te mando mi más sentido abrazo, hermano, compañero de aquellos años.
No pienso discutir y mucho menos defender el caracter violento y el alcoholismo de Tulio, eso lo sabrá la gente, sus enemigos más que yo, que no conocí esa faceta. Yo conocí un niño inquieto, que fue lider de la gavilla de la loma, que comandó al Zancudo, a Comisario, a Toño y a Manuel a Aldumer, al Chino y otros muchachos que heredaron, sin haberselo propuesto, la mala fama de los nacidos en el picacho.
En la escuela Guadalupe Ulloa, Tulio recibió clases a dos aulas de la mia.Se enamoró, de una compañera mia que se llamaba Onice, buscandome como razonero cuando secretamente yo tambien la queria... Pero igual seguimos siendo amigos, siempre nos juntaba la compartida capacidad de hablar y fantasear.
En el Instituto compartimos rebeldias, fuimos pretendientes de dos primas (al final dos novias efímeras) que visitabamos en gavilla y lo vi llorar de amor no correpondido. Resolvimos problemas de física, estudiamos matemáticas hasta el canto de los gallos, conocimos las escuelas presocráticas de filosofía, pusimos en apuros a nuestra profesora de sociologia, recién egresada de la UPN y más introvertida que una cria.
Tulio me enseñó a chapear en el trabajo educativo social (TES), sin que me salieran ampollas en las manos. Al Lado de Betito, Juan, Adner, Angel, Wilmer, José María, Denis, Milton, Miguel, El Primo, Claudia, Sonia, Suyapa, Francis y Linda sembramos una milpa, hicimos un cerco, un proyecto de ciencias juntos y leimos todos los libros que nos dejaron en español. Compartimos afición por el mágico realismo de Juan Rulfo y tambien por el Volibol, los intercursos, el Coffebach, las tajaditas de Doña Nelly y el senderismo quebrada arriba desde la posa de la cueva.
Que barbaridad, ahora Tulio está muerto, con demasiados tiros en su cuerpo. Se fue mi amigo, el esposo amoroso de Marlen, el fantástico padre de tres criaturas hermosísimas que ahora crecerán con ese hueco en el afecto.
Con independencia de merecerlo o no, la muerte de Tulio a mi me ha pesado muy hondo. Es un amigo que ya no está y una estadística funesta para nuestra sociedad, ya que si alguien con la sensibilidad que Tulio nos mostró a los que le queriamos, hijo de un hogar integrado y egresado de un instituto, terminó decantándose por el camino de las armas, el alcohol y la violencia, es que algo está fallando, de manera absoluta, en nuestra sociedad. Es nuestro deber reconocerlo y darle un impulso definitivo a proyectos que nos sensibilicen como individuos.
Recuerdo que en la escuela fuimos seleccionados para representar dramáticamente "El brindis del Bohemio" famoso poema con que se festeja el dia de las madres. El protecto no se concluyó y Tulio y yo no salimos en la dramatización proyectada, aun cuando nos habiamos aprendido nuestra parte. Al año siguiente, yo si participé en un drama similar y desde entonces, la sensibilidad me ha llevado al teatro y la literatura, lejos, muy lejos de la violencia. ¿Que habría pasado si Tulio hubiese volcado su inquietud en una actividad mas productiva, mas propositiva? quiza sería él quien estaría publicando libros, o investigando problemas del agro, Haciendo caminos o acaso salvándole la vida a algún paciente en un quirofano... no lo se, a lo mejor y con eso me daria por bien servido, el dia de hoy al menos seguiría vivo.
Descansá en paz Tulito, te mando mi más sentido abrazo, hermano, compañero de aquellos años.
martes, 26 de octubre de 2010
Razón política del sueño...
Canción de amor
a un hijo, a una patria.
a las razones políticas de un sueño.
D
Esta oscuridad que respiran tus ojos
es la noche.
Esta ternura con tacto de arena y suave viento,
este plato con migas lácteas
donde la quietud bebe pequeños gritos de estrella,
este silencio que es garganta,
esta cama
donde la noche guarda huesos.
Hijo mío, detén la angustia de tu carrera.
Olvida las pisadas que te hostigan.
Deja que el día se cierre encima de tus ojos.
¡Que las constelaciones aborden tus párpados!
¡Que la luna encienda velas con su aliento!
La claridad ha de inflamar esta noche a tus veleros
Zarpa hacia la luz,
que hay agua en las maneras de la luna
y en esa arena que resbala desde adentro tu mirada.
Cristales heridos
caen en tus ojos de esclusa,
de manantial abierto a las ensoñaciones.
Tu almohada es un atracadero…
penetrando esa mar iluminada de espinas,
húndete sin prisas.
Lento, como el torso de un galeón a la deriva.
No temas al abismo…
a la oscuridad sin fondo de los ojos cerrados,
que yo seguiré en la orilla,
viendo tu sueño iluminar el precipicio.
E
No tengas miedo a la noche
y el silencio de metrallas agazapadas.
Grandes son los pisotones
que los perseguidores activan sobre el agua,
pero esos pies no caben
en las sandalias de tus ojos cerrados.
Moja tu sueño en el rocío blando
Desliza su alivio por tus sienes
Olvídate de angustias,
suelta las amarras de tus manos
que mi corazón de luna abierta
guarda de peligros tu descanso.
Sueña un pez en cuarto creciente…
No dejes a tu anhelo interrumpir su nado.
S
Con la vejez se aprende a entender la calma,
adviertes ambos lados de una cara.
Los dobleces donde se esconden las espinas,
la huella de dos dentaduras,
sumergidas en un mismo líquido de parto.
Escucho el murmullo letánico de la corriente,
su garganta funeraria,
responso del agua que te sumerge.
Agua con gestos doloridos
bajo la superficie de tu cara.
La pavura del sueño te estremece,
sudas blancamente,
nadas el fiordo agitado de tu espanto.
Angustias en el callado rompeolas de mis manos.
Pero no hay cardúmenes en mi voz para tocarte,
No interrumpo tu trance,
aunque conozco la voz de tu consuelo,
el canto de calma
para tu mar alebrestado.
Nada ha de mojar mi música en tus tempestades-
Retuerces
pulmones sin pez
alrededor de un sueño malo.
Yo podría arrullarte hijo mío,
mecerte a puro canto.
Besar ojos
con rocío de paisajes justos,
respirados en armonía con el vuelo libre
que predicen, antes del alba, tus pájaros.
Pero no puedo despertarte,
En mitad de un sueño desdibujado,
en mitad de un sueño malo.
P
Quisiera tantas cosas fértiles para vos
Esperanzas cultivables con palabras.
Servirte la mesa con una patria distinta,
con otro amor de fruta dispuesta a alimentarte.
Quisiera darle pasto a tus oraciones tiernas.
Labios que conjuguen racimos de buenos vientos,
lluvias oportunas,
días claros persiguiendo manadas de mañanas florecidas.
Pero hay un reloj goteando en cada madrugada,
en cada rotación del universo
donde el uniforme rebaño de los días parece que abrevara.
Clepsidra que se derrama
en el espejo repetido de las aguas.
Mismo dolo, misma ausencia de justicia,
mismo salpicar de portadas y patrañas.
E
Sigue durmiendo, soñando…
Domestica al potro que cabalgan tus anhelos.
Vuélvelo dócil como los caminos…
Todos los caminos te conducirán a la tierra,
esa es la eternidad del silicio.
Nada nos pertenece salvo el polvo,
fue la tierra quien un día quiso volverse carne,
fue el miedo del hombre
a las fauces que rondan fuera
quien nos volvió adobe.
Barro elevado de la tierra,
tejas pasadas por fuego
para contener la inclemencia del agua,
para guardar la fragilidad de la carne.
Luego vinieron aldeas
Pueblos comarcas, regiones,
renglones dando forma al torso de la patria.
Pero esa patria te fue negada.
Comprada fue por otras manos,
subastada, tasada, rematada
y heredada a otros hombres
con nosotros dentro como ratas.
Patria de otras y para otras manos.
Manos que poseen
y compran y encadenan.
Manos nacidas para la subyugación y la guerra.
R
A la casa le nacieron barrotes
en el sitio de los paisajes de ventana.
los artesones de los tejados pobres
fueron fauces abiertas,
con ansiedad de cebarse
en las cabezas de aquellos mordidos por el hambre.
Los amos -las manos de los amos-
tienen todas las llaves.
Encadenan a los colmillos del hambre,
heredaron los secretos.
Ellos conocieron siempre la combinación
y las cerraduras de los bozales
que encadenan la necesidad
y aprendieron a soltarlas a su tiempo
sobre los huesos frágiles de los desposeídos.
T
Enorme es la bestia que muerde los estómagos sin alimento.
Mayores son los amos de esa bestia,
mayores las huellas reptantes
que escapan a la seguridad de sus mansiones,
al cielo abierto de sus colonias con vallas electrificadas,
a sus balcones forjados con dientes de perro.
A sus jaulas tapizadas con retratos de culebra.
Una ley cortada por un sastre
arropa disgustos.
Los amos se refugian en inmunes puestos públicos,
en insustanciales comisiones
y consejos,
en dependencias, ministerios,
secretarías, congresos,
poderes del estado…
y en otros laberintos- madriguera
donde mudan de piel cada cuatro años.
A
Cuando los amos mudan de piel,
llueven afiches con sonrisas bobas
y llueven meados, y saliva vacua.
El suelo se enloda de slogans y spots publicitarios.
Tonaditas electorales ensucian la paciencia del viento.
Sombrerazos finos de patrón
abanican el olor a faena de los hombres del campo.
Este es el tiempo de jugar al árbol de las promesas,
a las necesidades no cumplidas,
a descubrir el escondite, de otros amos,
en agujeros de bolsillos fiscales
o en anaqueles de hospitales,
que se quedaron solos prematuramente.
Vuelven para prometer lo que no cumplieron
y que luego también incumplirán
para seguir prometiendo
al infinito.
Un follaje de mentiras
les camufla y alimenta.
Un forraje que todos rumiamos sin decir palabra.
R
Cuando se acaba el estribillo
y un remolino de escoba levanta el último desperdicio.
Los amos despiertan.
Retoman su puntualidad de sicarios.
Buscan lentamente
los apriscos de sus rabiosos animales.
Despacio, sin apuros,
con toda calma
vuelven a desamarrar el hambre y sus voracidades.
E
Que no te despierten estas cosas que digo,
hijo mío.
Es tu deber seguir soñando.
Aleja sus besos de brea,
su lengua pútrida que por decreto nos asfixia.
El abrazo indeseado de las alimañas.
Coloca un sello de ceniza en sus peligrosas bocazas,
que no manchen tu sueño con palabras de dos caras.
Sueña de frente,
¡jamás dándoles la espalda!
M
Almácigo de víboras
son las escuelas de los hijos de los grandes señores.
Arriate de fauces dispuestas al canibalismo.
Herederos de colmillos y cicatrices,
patrias, bozales, fieras
con sus respectivos manuales.
Heredaran también las poses, los whiskeys, las barrigas,
las haciendas, las empresas, las televisoras,
los curules, las magistraturas,
los diplomas universitarios.
En estas escuelas se forjan los fierros
que un día arderán las ancas de la patria.
Aquí los nuevos amos,
los futuros dosificadores de espanto
se preparan para la guerra.
Cuídate de ellos, aprende a identificarles,
aprende a dibujar el olor de sus casas,
aprende la memoria del sabor de sus alimentos en lata,
las páginas donde cumplen años sus señoras .
Nunca te fíes ni del fotoshop, ni de su ortodoncia,
sonrisas precediendo dentelladas,
apretones de manos,
abrazos de escorpión sosteniendo su bocado.
Colas de alacrán componen su bandera,
aguijones desnudos
de hijos educados para comerse a su madre.
O
Es necesario soñar otra bandera hijo mío.
Arriar el cielo entero si es preciso,
hacerlo que confiese la naturaleza de su lampo.
Interrogarle sobre su inútil hermandad con una nieve
que no conocemos.
Vamos a hacer un emblema con vuelo de pájaros
con olor a selva,
a caracol, a tierra,
a maíz cocido
bajo la orden de levántate y anda.
un pabellón con raíces y alas,
músculos y nervios,
canto de agua y sabiduría de camino.
Queremos flamear semillas y amaneceres.
Una insignia que también sea alborada
-sueños de hijos
durmiendo a salvo de las balas.-
¡Oh bandera sin vocación de mortaja,
sin alma de sudario
Son tantos ¡oh! tus hijos asesinados.
Necesario es soñar otra divisa hijo mío.
No vuelvas de tu sueño sin su aletear vigoroso.
Déjala arropar a los hermanos bajo un ala.
Una bandera que gobierne al viento
y no aquella
nacida para la grama,
hija de un falso amor patrio
que solo germina en los estadios,
donde manadas sin cabeza
nos regalan alegrías tuncas,
felicidades inconclusas de gargantas
al tiempo que afuera
-quiero decir en grandes hoteles,
de grandes ciudades,
de grandes países-
los amos directivos,
de espaldas a nuestras lágrimas contentas,
contentos
cuentan
cuentas
de collares bancarios.
S
Pero sueña con furia, hijo mío.
destroza con bilis estas calamidades.
Antes que amanezca…
Antes de otro día enredado en sinrazones.
Con los horcones de tu sueño
y con este amargo cieno y esta dilatada hebra
que reprocha mi canto,
construiremos,
en el torso estriado de la vieja patria,
adobes vivos,
la piel y la carne de la nueva casa.
Bairon Alfonso Paz Fernández.
a un hijo, a una patria.
a las razones políticas de un sueño.
D
Esta oscuridad que respiran tus ojos
es la noche.
Esta ternura con tacto de arena y suave viento,
este plato con migas lácteas
donde la quietud bebe pequeños gritos de estrella,
este silencio que es garganta,
esta cama
donde la noche guarda huesos.
Hijo mío, detén la angustia de tu carrera.
Olvida las pisadas que te hostigan.
Deja que el día se cierre encima de tus ojos.
¡Que las constelaciones aborden tus párpados!
¡Que la luna encienda velas con su aliento!
La claridad ha de inflamar esta noche a tus veleros
Zarpa hacia la luz,
que hay agua en las maneras de la luna
y en esa arena que resbala desde adentro tu mirada.
Cristales heridos
caen en tus ojos de esclusa,
de manantial abierto a las ensoñaciones.
Tu almohada es un atracadero…
penetrando esa mar iluminada de espinas,
húndete sin prisas.
Lento, como el torso de un galeón a la deriva.
No temas al abismo…
a la oscuridad sin fondo de los ojos cerrados,
que yo seguiré en la orilla,
viendo tu sueño iluminar el precipicio.
E
No tengas miedo a la noche
y el silencio de metrallas agazapadas.
Grandes son los pisotones
que los perseguidores activan sobre el agua,
pero esos pies no caben
en las sandalias de tus ojos cerrados.
Moja tu sueño en el rocío blando
Desliza su alivio por tus sienes
Olvídate de angustias,
suelta las amarras de tus manos
que mi corazón de luna abierta
guarda de peligros tu descanso.
Sueña un pez en cuarto creciente…
No dejes a tu anhelo interrumpir su nado.
S
Con la vejez se aprende a entender la calma,
adviertes ambos lados de una cara.
Los dobleces donde se esconden las espinas,
la huella de dos dentaduras,
sumergidas en un mismo líquido de parto.
Escucho el murmullo letánico de la corriente,
su garganta funeraria,
responso del agua que te sumerge.
Agua con gestos doloridos
bajo la superficie de tu cara.
La pavura del sueño te estremece,
sudas blancamente,
nadas el fiordo agitado de tu espanto.
Angustias en el callado rompeolas de mis manos.
Pero no hay cardúmenes en mi voz para tocarte,
No interrumpo tu trance,
aunque conozco la voz de tu consuelo,
el canto de calma
para tu mar alebrestado.
Nada ha de mojar mi música en tus tempestades-
Retuerces
pulmones sin pez
alrededor de un sueño malo.
Yo podría arrullarte hijo mío,
mecerte a puro canto.
Besar ojos
con rocío de paisajes justos,
respirados en armonía con el vuelo libre
que predicen, antes del alba, tus pájaros.
Pero no puedo despertarte,
En mitad de un sueño desdibujado,
en mitad de un sueño malo.
P
Quisiera tantas cosas fértiles para vos
Esperanzas cultivables con palabras.
Servirte la mesa con una patria distinta,
con otro amor de fruta dispuesta a alimentarte.
Quisiera darle pasto a tus oraciones tiernas.
Labios que conjuguen racimos de buenos vientos,
lluvias oportunas,
días claros persiguiendo manadas de mañanas florecidas.
Pero hay un reloj goteando en cada madrugada,
en cada rotación del universo
donde el uniforme rebaño de los días parece que abrevara.
Clepsidra que se derrama
en el espejo repetido de las aguas.
Mismo dolo, misma ausencia de justicia,
mismo salpicar de portadas y patrañas.
E
Sigue durmiendo, soñando…
Domestica al potro que cabalgan tus anhelos.
Vuélvelo dócil como los caminos…
Todos los caminos te conducirán a la tierra,
esa es la eternidad del silicio.
Nada nos pertenece salvo el polvo,
fue la tierra quien un día quiso volverse carne,
fue el miedo del hombre
a las fauces que rondan fuera
quien nos volvió adobe.
Barro elevado de la tierra,
tejas pasadas por fuego
para contener la inclemencia del agua,
para guardar la fragilidad de la carne.
Luego vinieron aldeas
Pueblos comarcas, regiones,
renglones dando forma al torso de la patria.
Pero esa patria te fue negada.
Comprada fue por otras manos,
subastada, tasada, rematada
y heredada a otros hombres
con nosotros dentro como ratas.
Patria de otras y para otras manos.
Manos que poseen
y compran y encadenan.
Manos nacidas para la subyugación y la guerra.
R
A la casa le nacieron barrotes
en el sitio de los paisajes de ventana.
los artesones de los tejados pobres
fueron fauces abiertas,
con ansiedad de cebarse
en las cabezas de aquellos mordidos por el hambre.
Los amos -las manos de los amos-
tienen todas las llaves.
Encadenan a los colmillos del hambre,
heredaron los secretos.
Ellos conocieron siempre la combinación
y las cerraduras de los bozales
que encadenan la necesidad
y aprendieron a soltarlas a su tiempo
sobre los huesos frágiles de los desposeídos.
T
Enorme es la bestia que muerde los estómagos sin alimento.
Mayores son los amos de esa bestia,
mayores las huellas reptantes
que escapan a la seguridad de sus mansiones,
al cielo abierto de sus colonias con vallas electrificadas,
a sus balcones forjados con dientes de perro.
A sus jaulas tapizadas con retratos de culebra.
Una ley cortada por un sastre
arropa disgustos.
Los amos se refugian en inmunes puestos públicos,
en insustanciales comisiones
y consejos,
en dependencias, ministerios,
secretarías, congresos,
poderes del estado…
y en otros laberintos- madriguera
donde mudan de piel cada cuatro años.
A
Cuando los amos mudan de piel,
llueven afiches con sonrisas bobas
y llueven meados, y saliva vacua.
El suelo se enloda de slogans y spots publicitarios.
Tonaditas electorales ensucian la paciencia del viento.
Sombrerazos finos de patrón
abanican el olor a faena de los hombres del campo.
Este es el tiempo de jugar al árbol de las promesas,
a las necesidades no cumplidas,
a descubrir el escondite, de otros amos,
en agujeros de bolsillos fiscales
o en anaqueles de hospitales,
que se quedaron solos prematuramente.
Vuelven para prometer lo que no cumplieron
y que luego también incumplirán
para seguir prometiendo
al infinito.
Un follaje de mentiras
les camufla y alimenta.
Un forraje que todos rumiamos sin decir palabra.
R
Cuando se acaba el estribillo
y un remolino de escoba levanta el último desperdicio.
Los amos despiertan.
Retoman su puntualidad de sicarios.
Buscan lentamente
los apriscos de sus rabiosos animales.
Despacio, sin apuros,
con toda calma
vuelven a desamarrar el hambre y sus voracidades.
E
Que no te despierten estas cosas que digo,
hijo mío.
Es tu deber seguir soñando.
Aleja sus besos de brea,
su lengua pútrida que por decreto nos asfixia.
El abrazo indeseado de las alimañas.
Coloca un sello de ceniza en sus peligrosas bocazas,
que no manchen tu sueño con palabras de dos caras.
Sueña de frente,
¡jamás dándoles la espalda!
M
Almácigo de víboras
son las escuelas de los hijos de los grandes señores.
Arriate de fauces dispuestas al canibalismo.
Herederos de colmillos y cicatrices,
patrias, bozales, fieras
con sus respectivos manuales.
Heredaran también las poses, los whiskeys, las barrigas,
las haciendas, las empresas, las televisoras,
los curules, las magistraturas,
los diplomas universitarios.
En estas escuelas se forjan los fierros
que un día arderán las ancas de la patria.
Aquí los nuevos amos,
los futuros dosificadores de espanto
se preparan para la guerra.
Cuídate de ellos, aprende a identificarles,
aprende a dibujar el olor de sus casas,
aprende la memoria del sabor de sus alimentos en lata,
las páginas donde cumplen años sus señoras .
Nunca te fíes ni del fotoshop, ni de su ortodoncia,
sonrisas precediendo dentelladas,
apretones de manos,
abrazos de escorpión sosteniendo su bocado.
Colas de alacrán componen su bandera,
aguijones desnudos
de hijos educados para comerse a su madre.
O
Es necesario soñar otra bandera hijo mío.
Arriar el cielo entero si es preciso,
hacerlo que confiese la naturaleza de su lampo.
Interrogarle sobre su inútil hermandad con una nieve
que no conocemos.
Vamos a hacer un emblema con vuelo de pájaros
con olor a selva,
a caracol, a tierra,
a maíz cocido
bajo la orden de levántate y anda.
un pabellón con raíces y alas,
músculos y nervios,
canto de agua y sabiduría de camino.
Queremos flamear semillas y amaneceres.
Una insignia que también sea alborada
-sueños de hijos
durmiendo a salvo de las balas.-
¡Oh bandera sin vocación de mortaja,
sin alma de sudario
Son tantos ¡oh! tus hijos asesinados.
Necesario es soñar otra divisa hijo mío.
No vuelvas de tu sueño sin su aletear vigoroso.
Déjala arropar a los hermanos bajo un ala.
Una bandera que gobierne al viento
y no aquella
nacida para la grama,
hija de un falso amor patrio
que solo germina en los estadios,
donde manadas sin cabeza
nos regalan alegrías tuncas,
felicidades inconclusas de gargantas
al tiempo que afuera
-quiero decir en grandes hoteles,
de grandes ciudades,
de grandes países-
los amos directivos,
de espaldas a nuestras lágrimas contentas,
contentos
cuentan
cuentas
de collares bancarios.
S
Pero sueña con furia, hijo mío.
destroza con bilis estas calamidades.
Antes que amanezca…
Antes de otro día enredado en sinrazones.
Con los horcones de tu sueño
y con este amargo cieno y esta dilatada hebra
que reprocha mi canto,
construiremos,
en el torso estriado de la vieja patria,
adobes vivos,
la piel y la carne de la nueva casa.
Bairon Alfonso Paz Fernández.
viernes, 4 de junio de 2010
Buenos Dias...
En este nuevo dia, prometemos recordar, prometemos renunciar al olvido, a la conformidad en cualquiera de sus formas. Prometemos, no abandonar el antiguo camino que conducía a los bosques de nance, ni tampoco los pilones ni topogigos. Prometemos nunca dejar de jugar pelota, aunque no juguemos ni "mables" como es mi caso, prometemos jugar, no para competir ni para ganar, simplemente para jugar, aunque nos toque aguantar las ñoclas de la vida. Nos estamos poniendo viejos, o por lo menos eso es lo que quiere el tiempo. nosotros le hacemos un seña con la mano (cerramos el puño y metemos el pulgar entre el dedo indice y el dedo del corazon.) en plan de rebeldia, en franca guerra contra la resignacion de envejecer por dentro. miremos para atras y volvamonos salados, salados de sentir el sudor de la landa que jugamos en la escuela, de la partida de chimir y cuarta, de las rondas sudorosas en el parque y en cualquier calle, de las potras que robaban las calles a los carros, que tenian que detenerse para que nosotros, los de aquellas epocas apartaramos las porterias hechas con piedras y no les golpearamos los parabrisas con nuestras pelotas de caucho con forro doble. quien tema mirar para atras y no sienta un asomo de nostalgia, que se muera pronto.
Aqui, digo en este ancho dia, cabemos los que amamos.
Un abrazo gigante a mis hermanos Trinitecos.
Aqui, digo en este ancho dia, cabemos los que amamos.
Un abrazo gigante a mis hermanos Trinitecos.
domingo, 17 de enero de 2010
El dulce sueño.
El dulce sueño
Sol envejecido, se deja engullir por horizonte.
El cielo es una charca creada por el cuenco de mis manos,
playa luminosa donde abrevaran en breve mis rebaños.
Tiendo un puñado de arena de paz
en sus párpados.
Palabras suaves
con que soplo el reposo mullido
del sueño.
La calma mansa
de mi mano abierta…
Puro será quien la goce,
tesoro sin reserva de los sin mancha,
párpados cerrados de niños,
donde se empoza la noche de los justos,
los que tienen limpias las pupilas.
Ojos libres de rostros torturados,
hombres que nunca vieron
otros ojos suplicando clemencia
detrás de calabozos,
de celdas secretas,
de occipucios abiertos por la bala.
Mi paz no es para esas bocas.
Mi paz derramo en bocas que nunca amenazaron
prisioneros,
ni torturaron con palabras terribles.
Susurro este amor
en oídos que no comulgaron
con las enseñanzas de los maestros
en guerra psicológica.
No,
tu no puedes tocarme con esos dedos culpables,
con tus manazas torcedoras
de estrapadas.
Eres carne del insomnio,
para vos no caerá un grano de arena,
no habrá rocío, ni bostezo,
nadará la noche lejos de tu rostro.
jueves, 7 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Golpes en la cara
Golpes en la cara
Democraticoplastia en nueve movimientos.
I
Pronto está en caer el fuego,
la próxima carga,
la siguiente lluvia de artilleros.
Calles extendidas en manos,
donde los francotiradores
miran círculos concéntricos.
II
Las razones son frutos fermentando silencio,
argumentos amargos
sazonados de pólvora,
carcasas de granadas
dando gritos.
Macanas penetrando en vaginas.
Nobles bocas
pronunciando golpes,
decretos multiplicadores de zanjas,
trincheras
y fosas.
III
El cielo se ha vuelto amenaza
sangre humedecida de tierra,
Bilis negra
-nubes
de látigos pasados por agua-
No hay refugio, hermano,
Chispero latiente
dónde caen golpes,
parábolas de bombas
anticipando la carrera.
IV
Me arranco los ojos y los lanzo hasta tu sangre,
a tu carne macerada,
a tu mordida de tierra.
Lanzo mis ojos hasta dónde llega la fuerza de tus brazos,
a donde ya no llegan tus ojos.
Los lanzo al futuro,
a la dignidad,
al lugar dónde la paciencia
no es el oficio de la otra mejilla.
V
Mares de arena en alas del grito.
Aire revuelto sin pescadores,
ondas hertz atrapadas en la celda de unas manos,
coletazos agónicos de la verdad
poblándose de escamas
en la orilla,
gritándose a sí misma…
inútilmente.
Arrugas sónicas del viento,
sirenas de silencio en oídos de piedra.
¡Silencio!
ojos ahogados en sangre.
VI
Como quien se acostumbra a la lluvia,
noticias salpican nuevas cloacas.
El dolor de esta tierra
ya no impresiona a los foráneos.
-victorias,
sonrisas blancas de jauría-
sonrisas
y aullidos
a la luna color orquídea.
He dicho sonrisa… luna…
es decir, herida blanca,
silueta amarga
golpeada por represiones de estrellas.
VII
Pronto está en caer el fuego,
meteoros de gas
lloverán,
asteroides nebulosos de rencor,
supernovas de odio.
VIII
Hermano…
golpes vendrán
a arder sobre tu cara.
Vejámenes nuevos sobre cuero viejo.
Intemperie de pasos en la noche,
silencio
de tejados recluidos.
Duerme en paz niño…
Déjate soñar
por la luna,
-llama necia y tenaz orquídea -
defendiendo su olor de las jaurías.
Democraticoplastia en nueve movimientos.
I
Pronto está en caer el fuego,
la próxima carga,
la siguiente lluvia de artilleros.
Calles extendidas en manos,
donde los francotiradores
miran círculos concéntricos.
II
Las razones son frutos fermentando silencio,
argumentos amargos
sazonados de pólvora,
carcasas de granadas
dando gritos.
Macanas penetrando en vaginas.
Nobles bocas
pronunciando golpes,
decretos multiplicadores de zanjas,
trincheras
y fosas.
III
El cielo se ha vuelto amenaza
sangre humedecida de tierra,
Bilis negra
-nubes
de látigos pasados por agua-
No hay refugio, hermano,
Chispero latiente
dónde caen golpes,
parábolas de bombas
anticipando la carrera.
IV
Me arranco los ojos y los lanzo hasta tu sangre,
a tu carne macerada,
a tu mordida de tierra.
Lanzo mis ojos hasta dónde llega la fuerza de tus brazos,
a donde ya no llegan tus ojos.
Los lanzo al futuro,
a la dignidad,
al lugar dónde la paciencia
no es el oficio de la otra mejilla.
V
Mares de arena en alas del grito.
Aire revuelto sin pescadores,
ondas hertz atrapadas en la celda de unas manos,
coletazos agónicos de la verdad
poblándose de escamas
en la orilla,
gritándose a sí misma…
inútilmente.
Arrugas sónicas del viento,
sirenas de silencio en oídos de piedra.
¡Silencio!
ojos ahogados en sangre.
VI
Como quien se acostumbra a la lluvia,
noticias salpican nuevas cloacas.
El dolor de esta tierra
ya no impresiona a los foráneos.
-victorias,
sonrisas blancas de jauría-
sonrisas
y aullidos
a la luna color orquídea.
He dicho sonrisa… luna…
es decir, herida blanca,
silueta amarga
golpeada por represiones de estrellas.
VII
Pronto está en caer el fuego,
meteoros de gas
lloverán,
asteroides nebulosos de rencor,
supernovas de odio.
VIII
Hermano…
golpes vendrán
a arder sobre tu cara.
Vejámenes nuevos sobre cuero viejo.
Intemperie de pasos en la noche,
silencio
de tejados recluidos.
Duerme en paz niño…
Déjate soñar
por la luna,
-llama necia y tenaz orquídea -
defendiendo su olor de las jaurías.
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